Cierra el blog

Publicado: 23 de abril de 2019 en Documentación

El paréntesis se convierte en un punto final.

Tras varios años, este proyecto cierra. Siento que ha llegado su fin porque necesito crear espacios para llenarlos con cosas nuevas.

Gracias a todas las personas que me habéis leído.

Ha sido un mes intenso y emocionante y estoy muy agradecida de la oportunidad que he tenido de pasar ocho días con Pilar y Silvia y de nuestras conversaciones.

Hasta ahora he hablado de este proyecto y voluntariado desde mis vivencias y me gustaría dar a las coordinadoras del proyecto y dejar un espacio en el blog para que podáis leer desde su propio punto de vista.

Así que les hago una breve entrevista a Silvia Puertas, Pilar Martínez Martínez y Catherine Molina.

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1. ¿Cómo surgió el proyecto y tu implicación en él?

Silvia: Pilar y yo siempre hemos estado fascinadas por India y ya conocíamos el norte del país. En el año 2015, viajamos hasta el sur de India seducidas por el paisaje natural de la región de Kerala y decidimos acercarnos a conocer la Fundación Vicente Ferrer (FVF) pues tengo apadrinada una niña. La sede de RDT (Rural Development Trust), denominación que tiene la Fundación en India, se encuentra en la ciudad de Anantapur (“la ciudad del infinitivo”, “donde ya no existe nada” es su significado en lengua telugu, idioma de esta zona) y nuestra estancia allí fue solo de 4 días pero la
revolución silenciosa” como Manuel Vicent, biógrafo de Vicente Ferrer, ha denominado el trabajo que junto a Anna Ferrer, la FVF ha desarrollado en esta zona de pobreza extrema durante los 50 años que en este 2019 celebran, tuvo en nosotras un impacto “infinito”. En el avión de regreso de este primer viaje a RDT, declaramos el firme propósito de volver, sí, pero asumiendo el compromiso de llevar un proyecto.

La “filosofía de la acción” define a la FVF, así que imbuidas en ella, sin más dilación, realizamos un vídeo divulgativo “Encuentro con el milagro” pues así calificamos nuestra propia experiencia allí. Compartí este video entre mis compañeros de la Biblioteca Provincial de Sevilla en la que trabajo y supuso que Catherine (voluntaria de la FVF) y bibliotecaria también en la Provincial se ofreciese a emprender, las tres juntas, un proyecto todavía por determinar.

Pilar, Catherine y yo comenzamos a colaborar con la FVF Andalucía inicialmente para recaudar fondos con destino a la construcción de una vivienda adaptada a personas con discapacidad, mediante la organización de un mercadillo solidario de libros. Tras el éxito de recaudación de este mercadillo, un día compartí con Catherine la siguiente reflexión: ¿qué podemos ofrecer a India nosotras como bibliotecarias? ¿y si nos unimos muchas bibliotecas con un mismo objetivo? Y la Providencia nos ofreció la respuesta. Ya con el primer borrador del Proyecto Bibliobús, la Biblioteca Pública Municipal de Montequinto (Dos Hermanas) decide colaborar con nosotras. Begoña, amiga de Catherine, se incorpora al Equipo Bibliobús que queda conformado por cuatro mujeres, tres bibliotecarias y una profesora de música. El quinto miembro del Equipo lo reconocimos más tarde, la Providencia.

En diciembre del año 2016, abordamos a Anna, en una conferencia en Sevilla,
entregándole el proyecto en mano. En la primavera del año 2017, nos comunican desde la central de la FVF Barcelona que el proyecto es aceptado. A partir de esta
fecha, se multiplica el trabajo colaborativo entre centros bibliotecarios pues conseguimos “subir al bibliobús” a todas las Bibliotecas Provinciales de Andalucía,
Bibliotecas Municipales de diversos municipios andaluces, además de institutos de enseñanza secundaria y la Asociación Andaluza de Bibliotecarios que apoyan el
Proyecto a través de la organización de mercadillos solidarios. Para ofrecer transparencia y canalizar los ingresos de las diversas bibliotecas de Andalucía, decidimos constituirnos en Asociación Bibliobús Anantapur. En el verano de 2017 comenzamos el Trabajo de Campo y fase preliminar pero ya con los primeros libros en
telugu.

Catherine: Aunque yo conocía la FVF, fue gracias a Silvia y a Pilar que pude acercarme de manera más profunda a su labor y a la filosofía de Vicente Ferrer. Me hice voluntaria aquí en Sevilla y en diciembre de 2016 fui a Anantapur en un viaje que organiza la Sede de la FVF de Andalucía, Extremadura, Ceuta y Melilla para socios y colaboradores que quieran conocer lo que se está haciendo en India. Para entonces el germen del proyecto ya estaba, pero para mí a nivel personal fue decisivo ese viaje.

Pude ver en el terreno los proyectos que se están desarrollando y conocer a esas personas, lo cual es muy impactante, y pude empezar a lanzar nuestras ideas y a recibir la aportación de los demás.

2. ¿Cuáles son tus aportaciones o tu papel en el mismo?

Pilar: por mi parte, la aportación más relevante es a nivel educativo. La propuesta de un proyecto llamado “Historias de nuestro pueblo”, enmarcado en una de las acciones
del Bibliobús tiene como finalidad el fomento de la la lecto-escritura de todas las generaciones que habitan las aldeas sobre las que se desarrolla el proyecto Bibliobús.

Se trata de un proyecto en el que los ancianos y ancianas de cada aldea narran historias locales que son transcritas y grabadas por los habitantes de la localidad siendo ilustradas por las personas no alfabetizadas para, finalmente, llevarlas como producto editorial recogido en inglés, telugu y español. La colaboración de mis compañeras ha sido determinante para asentar este proyecto que se extiende a lo largo de un año para las aldeas seleccionadas. Por otra parte, la publicación de estas historias cuenta con la colaboración de la Universidad de Sevilla.

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Silvia: mi rol es impulsar y tejer redes colaborativas, planificar, coordinar las acciones y mantener relaciones instituciones. Pero me considero mediadora de un proyecto que va más allá de las acciones individuales. Catherine se ocupa de las tareas de proceso técnico, traducciones, relaciones con India y voluntariado, además de templar los
impulsos creativos de Pilar y mío. Begoña, junto con Catherine, atiende la labor de traducción al inglés de todo el material que elaboramos para India y también es la responsable de las redes sociales.

Nuestro Equipo es un microcosmos de personalidades diversas y complementarias, somos 4 ruedas necesarias y motoras para que el proyecto avance. Y dirección la marca la Providencia.

3. ¿Hacia dónde crees que va evolucionar?

Pilar: El bibliobús nació con un claro carácter cultural y, debido a la zona de escasa alfabetización que la FVF nos ha asignado, se ha convertido en proyecto educativo/cultural con actividades de alfabetización, fomento de la lectura y uso de nuevas tecnologías.

Silvia: Vicente siempre pensaba “a lo grande” y esta Visión nos hace aspirar a un “desarrollo bibliotecario” en el sur de India, emulando la labor de las Misiones Pedagógicas de la República con María Moliner.

Catherine: En la línea de lo que dice Silvia, yo me imagino un sistema bibliotecario funcionando en la región. En el que, de algún modo, se coordine el trabajo de bibliotecas físicas y de bibliotecas móviles. Para que todo el mundo pueda tener acceso a la lectura y a la cultura, sin importar el lugar donde viva. Y luego podemos superar los límites de la región, ¿por qué no? Es una utopía bibliotecaria, pero nosotras ya hemos experimentado muchos milagros.

4. ¿Tenéis en mente más actividades, ideas,etc… para incluir y ampliarlo? ¿hacia dónde te gustaría que se dirigiera?

Pilar: la idea es que el proyecto se expanda hacia otras localidades. Por otra parte, el buen resultado que se está obteniendo del proyecto “Historias de nuestro pueblo”, me
hace pensar en un nuevo proyecto en el que la alfabetización, la lecto-escritura y la música se integren hacia un producto final tal como grabación de un video-clip o corto
de Tolllywood (cine en telugu), siempre realizado por los habitantes de estas aldeas de principio a fin.

Silvia: este primer bibliobús, acorde a nuestra Visión, es un pilotaje que, una vez asegurado su buen funcionamiento, evaluación y ajustes necesarios, vamos a replicar
en otras aldeas dispersas hasta alcanzar una flota de bibliobuses.

5. ¿Qué es lo más positivo que destacarías?¿Y trabas que habéis encontrado? ¿Cómo se solucionaron?

Pilar: como positivo, la acogida que el proyecto ha tenido en Adoni, región asignada para el desarrollo del Bibliobús. Los bibliotecarios/as de las aldeas se muestran muy implicados en su propia formación, tanto en técnicas bibliotecarias, “Historias de
nuestro pueblo” así como en la aplicación de las actividades de fomento de la lectura que han aprendido en el período de formación.

En cuanto a las trabas, similares a las que sufrimos en España, la burocracia ha ralentizado algunas acciones, especialmente las relativas a la adquisición del vehículo, acondicionamiento del mismo así como la compra de los fondos que lleva. La solución pasa por tener un infinita paciencia y gestionar bien los tiempos de India.

Silvia: ¿Quién ayuda a quién? Recibimos siempre de India un aprendizaje extraordinario y continuo a nivel personal y profesional. Este proyecto permite
configurar un acercamiento hacia quiénes somos y la respuesta es Unidad.

Catherine: Para mí, aparte de poder transmitir adecuadamente nuestro proyecto a la Fundación para que ellos también creyeran en él, la principal dificultad ha sido
entendernos a la hora de ponernos a trabajar. Nosotras íbamos con nuestros métodos y nuestras prisas occidentales y en India tienen un modo de trabajar distinto, con otro
ritmo. Hemos tenido que aprender a adaptarnos a su forma y ellos han hecho todo lo posible por cumplir con los objetivos que se habían marcado. Al final es un aprendizaje mutuo, donde cada vez te comunicas y te entiendes mejor y se enriquece el trabajo y las relaciones personales en el equipo. Y lo que al principio era un escollo se convierte en lo más fructífero.

6.¿Cómo se consigue implantar en tan poco tiempo un proyecto como este?

Pilar: con mucha constancia, paciencia, esfuerzo, cooperación e infinitas ganas de trabajar, tanto desde España como en India.

Silvia: Y La Providencia en el Equipo, sin dudas. Gracias a ella, aparecen personas como tú que permite que el Bibliobús avance de forma extraordinaria.

Catherine: Me parece increíble comparar cómo empezamos y en el punto en el que se encuentra ahora todo. Creo que ha sido vital el trabajo y la fe de mis compañeras, la buena voluntad de todas las personas que nos han ayudado, y la Providencia, claro que sí.

Cualquier cosa que quieras comentar.

Silvia: “En el mundo hay muchas causas por las que luchar. Debemos elegir una como propia”. Vicente Ferrer.

Catherine: Yo siempre he pensado que se pueden hacer muchas cosas para mejorar el mundo. Cada uno desde donde le sea posible todo es igual de valioso. Hacer algo como
lo que hizo Vicente Ferrer es tremendo porque cambias la vida de miles de personas, pero con que cambies un poco la de tu vecino ya va bien. Solo hay que prestar atención a los demás y mantener la mente abierta.

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Tres semanas en Adoni

Publicado: 24 de enero de 2019 en Cultura
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Siento saltamontes en el estómago. Hoy es mi último día en Adoni, el field office, en el que me he alojado y desde dónde me he desplazado a los diferentes pueblos. Y siento, como ya dije que se me quedan muchas cosas dentro. Quizás por un lado, sea positivo. Una forma de asimilarlas y pensarlas y repensarlas con calma, tanto lo que he visto, lo que me han contado cómo lo que he vivido.

Adoni es una ciudad el distrito de Kurnool de más de 160.000 habitantes. Lo que sé de ella es que tiene una fortaleza y que se habla telugu, como en toda esta región de la India. La mayoría de lo que conozco es lo que he visto desde el coche. Me llevan a todos los sitios hasta la puerta, tampoco puedo ir sola, no es que me lo hayan prohibido pero parece algo implícito, entre otras cosas porque para cualquier cosa que necesitas me lo traen o lo compran ellos. No es una zona turística, soy la única persona occidental y entiendo que este tipo de precauciones se tienen en los voluntariados.

Una de las cosas que más me agobió al llegar a Bangalore y más concretamente por esta zona de pueblos por donde me he movido es el tráfico. Me tenía aturdida tanto por la contaminación acústica como por la cantidad de coches, personas y animales circulando por el mismo sitio. Tan descolocada estaba que el primer día que llegamos paramos a hacer unas compras y al volver, me subí a un coche equivocado. Amablemente a gritos el conductor del mismo me invitó a bajar (o me obligó no sé muy bien) y a indicarme también amablemente a gritos que mi coche era el de delante. Pues eso, que en cualquier caso no sé si me veía yo sola caminando o pensando en salir en ir algún sitio.

En cualquier caso, al final observando mucho he llegado a encontrar orden en este caos aparente de la conducción y quizás cierta osadía al pensar que no sería tan horroroso conducir. Las normas de conducción aquí son: un buen claxon, un buen freno y que la providencia te acompañe. Me gusta sobre todo porque nadie se estresa y no hay apenas accidentes e incluso la ternera que mamá de su madre en mitad de la carretera o el que se para tranquilamente en mitad del asfalto dios sabe a qué, salen bien parados. Aunque no voy a negar que más de una vez he cerrado los ojos pensando que era el fin. Pero no. Lo tienen todo controlado.

Cuando conseguía abstraerme de la conducción me fijaba en el paisaje. Me gustaban sus contrastes. Sus montañas hechas a base de grandes piedras que parecían caramelos gigantes unos sobre otros, el verde de los arrozales junto a los campos rojos de guindillas que lograban engatusar mi vista. Y pensaba esto y me sentía banal y con el surgir de la mirada de turista occidental, al ser consciente de que ese paisaje que me maravillaba estaba lleno de mujeres y niñas que caminaban para ir seguramente a trabajar una dura jornada a algunos de los campos que acaba de dejar atrás, de señoras que tienen en el arcén su manta con una montaña de sandías, de agricultores o pastores que seguramente trabajan duro y muchas veces no tienen para vivir porque es una zona pobre con problemas de agua potable, con las sequías o las inundaciones, con dificultad para vivir en general en buenas condiciones y tener buena salud.

Y tengo muchos momentos y emociones que me revolotean alrededor como gata mimosa y que me llevo conmigo para leerlos con más detenimiento, para entenderlos, por qué surgen y a dónde me llevan. Que sale de mí y qué entra en mí. Me interesa saber qué he dado y desde dónde. Qué he aprendido y cómo y con qué fin. Si he sido capaz de no ponerme por encima por ser una persona blanca occidental con privilegios.

Ayer empezaron algunas despedidas, con emociones y tristezas, con un no me olvides y lágrimas en los ojos. ¿Será que los occidentales vamos a cumplir un supuesto de ideal de ser solidarios con otros pero en el fondo sólo pretendemos subirnos el ego? ¿Quizás los países con menos recursos o expoliados se sienten abandonados? ¿Cómo es posible una desigualdad tan brutal?

También me llevo un incidente dentro de la casa que me hizo sentir realmente incómoda y que tenía miedo de que empañara mi estancia aquí. Afortunadamente no ha sido así. Y también sería injusto porque lo cierto es que me he sentido muy bien acogida y tratada, con mucha cordialidad y hospitalidad que no olvidaré, por supuesto.

Mañana regreso al campus de Anantapur y antes de volver a España espero poder visitar algunos de los otros proyectos que tiene en marcha la Fundación Vicente Ferrer.

Pero no voy a pensar aún en mañana. Hoy me siento especialmente bien. Ha sido un día de esos que fluyen. No sé si también he empezado bien la mañana debido a este fantástico saludo de Silvia, una de las coordinadoras del grupo, que a lo largo de la mañana se me ha ido metiendo en el cuerpo:

Buenos días Noelia. El tiempo y el espacio no existen. Te deseo que este jueves y el lugar en el que estás se expandan dentro de ti como instante eterno de disfrute y entrega.

Son palabras que aún palpitan dentro de mí y que creo que ya me acompañarán hasta el final de este viaje por lo menos.

El proyecto que puso en marcha la Asociación Bibliobús Anantapur hace algo así como un año y medio consta de varias líneas de trabajo que han ido tomando formando y adaptándose a la realidad encontrada.

En muchas ocasiones, por no decir siempre, surge una idea inicial de trabajo que va moldeándose como el barro en el torno, sin llegar quizás a tomar una forma definitiva. El éxito de un proyecto depende de su capacidad de flexibilidad y de adaptación al entorno y a las personas a las que se dirige.

Así ha ocurrido con este proyecto, que está compuesto de las siguientes patas:

1. Bibliobús. Se ha comprado una furgoneta que se está acondicionando por dentro para que sea el bibliobús que recorra las 16 aldeas del proyecto. Seguramente también dé servicios a colegios que al enterarse de su próximo funcionamiento han solicitado poder hacer uso de él. Este acondicionamiento se está realizando por personas con diversidad funcional, que están dentro de otro proyecto de la Fundación Vicente Ferrer. Así que dos proyectos diferentes están generando sinergias y beneficiándose mutuamente.

2. Bibliotecas en las aldeas. Comenzaron participando 8 aldeas a las que se unieron posteriormente otras 8 que ya tienen también su biblioteca. Es una biblioteca modesta conformada por un armario con 300 títulos. No está mal si partimos de que estos pueblos están en la zona con mayor índice de analfabetismo de la India.

Desde el comienzo del proyecto tanto las coordinadoras como voluntarias han estado dando formación básica bibliotecaria a las personas seleccionadas en cada pueblo para desempeñar el puesto de trabajo y que de esta manera adquieran autonomía. Se ha enseñado el registro de libros y el sistema de clasificación, el tejuelado y la ordenación y el sistema de préstamo. También han recibido formación en técnicas de animación a la lectura y lo harán en nuevas tecnologías y en habilidades básicas de alfabetización.

3. Historias de nuestro pueblo. Le dedicamos un post específico a esta actividad colectiva y colaborativa que tiene como fin un proyecto editorial de un libro en telugu, inglés y castellano.

Un trabajo muy llevado a cabo y exitoso porque creo que es difícil la implantación de un proyecto que esté funcionando en tan poco tiempo y que además la comunidad lo sienta como suyo y se vuelque con él.

En este sentido, retomo las reflexiones rápidas que hacía en la entrada anterior sobre la importancia de la cultura y de la educación para el desarrollo de los pueblos.

Me decía el coordinador del bibliobús que su pueblo es muy pobre y que él lo que quiere para su aldea es dinero y no una biblioteca. Una afirmación que nos tiene que hacer y pensar en muchos sentidos y no sólo desde un punto de vista. Desde luego, que quién voy a ser yo a poner en duda que hay casas mal construidas, que hay hambre, que no hay trabajo, que a veces hay inundaciones y ya los pueblos pobres se vuelven aún más pobres, que no hay agua potable. Sin duda, cuestiones básicas para vivir una vida digna.

Sin embargo, la cultura considerada algo más secundario, es lo que permite abrir otros caminos, no deshumanizarnos, crear y construir mejor mundo si los políticos, el capitalismo, el consumismo, la colonización y el extractivismo no acaban con él al generar más injusticia social y desigualdad.

En algunos pueblos me ha gustado escuchar como algún joven decía que había tenido que dejar de estudiar a causa de una inundación en 2009 pero que tenía ganas de continuar sus estudios, seguramente sabedor de que le podría esperar un futuro mejor. También una bibliotecaria comentaba que ella había terminado los estudios después de haberse casado algo también muy relevante teniendo en cuenta el rol que les toca a las mujeres y el machismo existente que está muy naturalizado, más concretamente el tema de las castas.

Es posible que estas bibliotecas sean un trampolín para que otro tipo de recursos o proyectos lleguen a sus pueblos y tampoco pasa nada. Seguramente podrán convivir y desarrollarse juntos y ver la necesidad  tanto de unas como de otros.

Larga vida a las bibliotecas (Patti Smith)

Se me acaba el tiempo de estancia en India, me quedan tan sólo 10 días, que me temo que van a pasar volando y yo viendo que me estoy dejando en el tintero cosas que me gustaría compartir. Una que no querría pasar por alto, aunque la comparta a rasgos generales, es la de las bibliotecas.

No es que pueda decir que haya visitado muchas, para ser sinceras. La de Anantapur, los días que estuvimos allí.

Silvia y Pilar, de la Asociación Bibliobús Anantapur y dos de las coordinadoras, me contaron su trabajo de campo en diversas bibliotecas para conocer su idiosincrasia, configuración, concepto de la misma, etc. que les sirviera de apoyo a la puesta en marcha del proyecto en la región de Anantapur.

Mi propia visita, junto a Pilar, a la biblioteca de Anantapur es un ejemplo muy claro. Se trata de una biblioteca nueva, grande, financiada por la FVF. El edificio por fuera llama la atención con forma de libro abierto.

Nada más entrar, nos encontramos con una sala dedicada a la lectura de periódicos y llena de… sólo hombres que abandonan su lectura para fijar sin miramientos su vista en nosotras. ¿Qué hacen dos chicas y occidentales en la biblioteca? Ver la biblioteca. No parecen salir de su asombro y ha medida que avanzamos la bibliotecaria sentada en una mesa a la entrada se levanta y nos sigue.

Subimos arriba, para ver los libros y aquí la sorpresa es mayor si cabe, al menos para mí. Pilar ya sabía de esta situación.

Todas las estanterías, hasta arriba, hasta el techo, donde es imposible llegar, están llena de libros manoseados, usados hasta la saciedad. Casi parecía un lugar donde han ido a parar los libros que ya nadie quiere.

La segunda sorpresa es que los libros no tienen ningún tipo de tejuelo y en las estanterías no parece haber ninguna indicación de qué tipo de libros están colocados. ¿Cómo se colocan? ¿Cómo se encuentran? ¿Cómo se registran? ¿Se registran?

La tercera sorpresa es que si coges libros al azar son todos libros para exámenes, lo que allí se conoce como ‘competition books‘. Es decir, entienden (también lo comprobamos después por la insistencia o petición de comprar sobre todo este tipo de libros para la biblioteca) y usan la biblioteca para acceder a libros para estudiar exámenes para el acceso a un puesto gubernamental.

En ese mismo espacio había una sala de estudio, también llena de hombres, sólo una mujer, que también hicieron un descanso supongo para preguntarse qué demonios pintábamos allí. Al mismo tiempo, se había unido a la bibliotecaria de abajo otro hombre que nos acompañaba silenciosamente en nuestro menester. Todos estudiando para exámenes.

La última sala, era una sala con ordenadores, creo recordar que cerca de 20. Todos vacíos, todos apagados. Algunos teclados y sillas aún tenían el plástico protector (esto es bastante corriente a mi entender, para que no se estropee, ya que también he visto en una casa un reloj de pared colgado con el plástico y el colchón en que duermo mantenía todos los plásticos y cartones y envoltorios del momento de compra). Muy diferente de la situación que podríamos encontrar em cualquier biblioteca pública de España.

Y me vino a la cabeza el bibliotecario indio Ranganathan que estudiamos en la carrera. Ahí lo dejo.

A mí me da mucha pena y también rabia reducir el funcionamiento de una biblioteca a esto pero supongo que no podemos ser simplistas y hacer un análisis desde nuestra mirada occidental y de privilegio. En una zona pobre y con dificultades, con otra cultura y forma de entender y estar en la vida, posiblemente la prioridad sea conseguir un trabajo seguro en el gobierno y lo mejor pagado posible.

En cualquier caso, el proyecto bibliobús pretende que las bibliotecas en las aldeas y la biblioteca móvil sean algo más, unas herramientas que ayuden a entender las bibliotecas como organismos que ayudan a mejorar la vida personal y de una comunidad a través de la cultura y de la educación, muy necesarias para tener opinión crítica, ampliar miras y horizontes y tomar decisiones informadas, entre otras cuestiones.

La cultura no puede relegarse al último lugar, como algo prescindible. La cultura es necesaria para avanzar y tener mejores sociedades, mejor convivencia y más capacidad de relacionarnos con personas diferentes.