(Paréntesis) 3. Las despedidas

Publicado: 25 de diciembre de 2018 en Cultura
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Una de las tradiciones antes de empezar un viaje son los “hasta luego”, “que lo pases bien”, “ya nos vemos a la vuelta”, “qué disfrutes”, “nos vemos pronto”.  Vamos, esas frases que sirven para realizar una despedida momentánea.

La farewell-3258939__480despedida puede ser un motivo para volver a ver a tus amistades un día más y cierta alegría al sentir que la gente cercana piensa en ti y te echará de menos. También, reconozco, se me despierta cierta tensión entre la emoción por partir y los nervios porque todo salga como lo esperaba. Esto me lleva a pensar, que los viajes, de algún modo, y lo he notado especialmente en este viaje,  conllevan cierta responsabilidad en la experiencia que se va a vivir. A lo mejor no me gusta, no lo disfruto, qué sé yo. No es por ponerme negativa, son pensamientos que me atraviesan el cerebro, sobre todo, cuando está despejado después de una buena siesta.

Muchos “hasta la vuelta”, sobre todo, del entorno laboral o conocidas pasa por “ten cuidado”, “es peligroso”, “hay mucha pobreza”, “eres mujer, no te muevas sola”, “los hombres son muy machistas”. Un poquito de miedo que se transmite para el viaje y que cargo en la maleta, como si la otredad, lo desconocido, lo distinto fuera peor o algo que temer. Quizás no hemos parado a pensar que aquí las mujeres también tenemos miedo, que también vivimos en una sociedad machista y que el miedo va no en una maleta pero sí en nuestros bolsos, cada día: al pasar por un parque solitario, en una estación de tren, al tirar la basura, al cruzarte con alguien mientras practicas deporte, en el garaje, al volver de noche a casa…

El jueves pasado estuve con V. tomando un cola-cao con una napolitana de crema, hablando de los últimos preparativos y pensando diferentes formas de gestionar el préstamo en un bibliobús. Ha empezado a coser y me ha regalado una falda muy molona que ha confeccionado ella y que me encanta. Me ha recordado que en la India hay muchísimas telas de colores vivos y sorprendentes que le pueden ser de gran utilidad. También me comenta que en general India es un país seguro. Me tranquiliza. ¡Las cuestiones extras de seguridad en las que tenemos que pensar las mujeres!

Al día siguiente un desayuno de té verde con pan tostado con aceite con mi compañera de trabajo Ga. también me dio que pensar. Está deseando que le toca la lotería de Navidad para no tener que trabajar. La cantidad de personas alrededor de los 65 años (y también las que no) lo quemadas que se encuentran con, en muchos casos, entornos tóxicos de trabajo, desmotivadores y explotadores y las irrisorias y pésimas condiciones de trabajo. Me preocupa que le toque y cuando vuelva ya no esté. ¡Espero que me avise!

Ese mismo día, quedé también a tomar un bizcocho de limón (mis despedidas ya podéis deducir van de comer dulces) con Gr. Aprovechamos las últimas horas de la sobremesa del viernes para repasar nuestra comunicación para las Jornadas Nacionales de Información y Documentación en Ciencias de la salud del próximo abril en Oviedo.  También molan las despedidas si te hacen pequeños regalos que ayudan a ultimar los preparativos y que te sacan una sonrisita: un libro en blanco para escribir sobre viajes, un identificador de maleta, una bola desestresante y  unos cascos para la música.

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Hoy, 25 de diciembre, también me he despedido de una de mis hermanas, que vuela a Estocolmo a visitar a nuestra otra hermana, “exiliada” ya hace más de siete años en busca de una vida mejor en un país frío, políticamente correcto, políticamente más avanzado pero que aún tiene muchos asuntos importantes pendientes de trabajar a nivel de calle. En realidad, queda mucho de xenofobia, racismo y miedo a los demás del que deshacernos en todos los lugares del mundo. Desde luego, cada vez estoy más convencida que es un trabajo personal y diario que no podemos abandonar.

También me he dicho hasta luego con  algunas personas de El Rincón Lento, mi lugar favorito de Guadalajara, donde he pasado momentos buenos y he conocido a gente maja. Algunas “amenazan” con esperarme a la vuelta con té y pastas, así que seguiré la tradición del dulce para los reencuentros y otras sugieren charlas sobre la India, que realmente espero poder tener.

Mi madre y mi padre serán a los últimos que diga adiós. Harán de tripas corazón y me llevarán de madrugada al aeropuerto. Entre la ilusión, supongo, de que yo pueda hacer lo que quiero, y la dichosa frase de “para qué te vas tan lejos” y las preguntas: ¿no es un país peligroso? ¿Qué vas a hacer allí? y la que más me gusta: ¿Por qué en el trabajo te han concedido un permiso así porque sí? Querido papá: pedir un permiso de este tipo es un derecho que tengo como trabajadora y el cual he ejercido. Creo que es en este tipo de situaciones donde más percibo el abismo que existe entre su forma de estar y vivir la vida y la mía, dónde veo grietas insalvables y pensamientos irreconciliables.

9788417386146Entre despedida y despedida, le doy vueltas a la cabeza sobre las lecturas que me acompañarán durante el viaje. Aunque llevaré un e-reader por comodidad, soy incapaz de salir a la calle sin uno en papel, con su portada, sus colores, su tipografía, su tacto, su olor, que lo hace especialmente diferente, más allá de la historia que narre. Me debato, entre Diarios de las Canarias de Sanmao y Diario de una rural. Apuntes de una naturalista de Susan Fenimore Cooper. Seguramente terminen los dos en la maleta.

Según estoy escribiendo, me estoy dando cuenta de que entre los libros que tengo pendiente de leer, he elegido dos diarios. ¿Será casualidad? ¿Será porque de alguna forma yo también escribiendo, salvando las distancias, una suerte de diario? Leí ya Diarios del Sáhara de Sanmao y es una delicia y del segundo, leo aleatoriamente fragmentos, quizás buscando esas frases que me lleven a tomar una decisión definitiva, y me doy cuenta de que también me va a resultar difícil no elegir este libro.

Desde luego, esta tarde de Navidad escribiendo me está sirviendo, no sólo para reposar los leves excesos navideños, sino también para darme cuenta de que en cada despedida surgen conversaciones, reflexiones, cariños, abrazos y besos que de alguna forma dejan que al miedo le toque volar en un rinconcito en el fondo de la maleta.

 

 

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comentarios
  1. Toni Gomez dice:

    Me encantan tus preparativos.

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