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Ha sido un mes intenso y emocionante y estoy muy agradecida de la oportunidad que he tenido de pasar ocho días con Pilar y Silvia y de nuestras conversaciones.

Hasta ahora he hablado de este proyecto y voluntariado desde mis vivencias y me gustaría dar a las coordinadoras del proyecto y dejar un espacio en el blog para que podáis leer desde su propio punto de vista.

Así que les hago una breve entrevista a Silvia Puertas, Pilar Martínez Martínez y Catherine Molina.

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1. ¿Cómo surgió el proyecto y tu implicación en él?

Silvia: Pilar y yo siempre hemos estado fascinadas por India y ya conocíamos el norte del país. En el año 2015, viajamos hasta el sur de India seducidas por el paisaje natural de la región de Kerala y decidimos acercarnos a conocer la Fundación Vicente Ferrer (FVF) pues tengo apadrinada una niña. La sede de RDT (Rural Development Trust), denominación que tiene la Fundación en India, se encuentra en la ciudad de Anantapur (“la ciudad del infinitivo”, “donde ya no existe nada” es su significado en lengua telugu, idioma de esta zona) y nuestra estancia allí fue solo de 4 días pero la
revolución silenciosa” como Manuel Vicent, biógrafo de Vicente Ferrer, ha denominado el trabajo que junto a Anna Ferrer, la FVF ha desarrollado en esta zona de pobreza extrema durante los 50 años que en este 2019 celebran, tuvo en nosotras un impacto “infinito”. En el avión de regreso de este primer viaje a RDT, declaramos el firme propósito de volver, sí, pero asumiendo el compromiso de llevar un proyecto.

La “filosofía de la acción” define a la FVF, así que imbuidas en ella, sin más dilación, realizamos un vídeo divulgativo “Encuentro con el milagro” pues así calificamos nuestra propia experiencia allí. Compartí este video entre mis compañeros de la Biblioteca Provincial de Sevilla en la que trabajo y supuso que Catherine (voluntaria de la FVF) y bibliotecaria también en la Provincial se ofreciese a emprender, las tres juntas, un proyecto todavía por determinar.

Pilar, Catherine y yo comenzamos a colaborar con la FVF Andalucía inicialmente para recaudar fondos con destino a la construcción de una vivienda adaptada a personas con discapacidad, mediante la organización de un mercadillo solidario de libros. Tras el éxito de recaudación de este mercadillo, un día compartí con Catherine la siguiente reflexión: ¿qué podemos ofrecer a India nosotras como bibliotecarias? ¿y si nos unimos muchas bibliotecas con un mismo objetivo? Y la Providencia nos ofreció la respuesta. Ya con el primer borrador del Proyecto Bibliobús, la Biblioteca Pública Municipal de Montequinto (Dos Hermanas) decide colaborar con nosotras. Begoña, amiga de Catherine, se incorpora al Equipo Bibliobús que queda conformado por cuatro mujeres, tres bibliotecarias y una profesora de música. El quinto miembro del Equipo lo reconocimos más tarde, la Providencia.

En diciembre del año 2016, abordamos a Anna, en una conferencia en Sevilla,
entregándole el proyecto en mano. En la primavera del año 2017, nos comunican desde la central de la FVF Barcelona que el proyecto es aceptado. A partir de esta
fecha, se multiplica el trabajo colaborativo entre centros bibliotecarios pues conseguimos “subir al bibliobús” a todas las Bibliotecas Provinciales de Andalucía,
Bibliotecas Municipales de diversos municipios andaluces, además de institutos de enseñanza secundaria y la Asociación Andaluza de Bibliotecarios que apoyan el
Proyecto a través de la organización de mercadillos solidarios. Para ofrecer transparencia y canalizar los ingresos de las diversas bibliotecas de Andalucía, decidimos constituirnos en Asociación Bibliobús Anantapur. En el verano de 2017 comenzamos el Trabajo de Campo y fase preliminar pero ya con los primeros libros en
telugu.

Catherine: Aunque yo conocía la FVF, fue gracias a Silvia y a Pilar que pude acercarme de manera más profunda a su labor y a la filosofía de Vicente Ferrer. Me hice voluntaria aquí en Sevilla y en diciembre de 2016 fui a Anantapur en un viaje que organiza la Sede de la FVF de Andalucía, Extremadura, Ceuta y Melilla para socios y colaboradores que quieran conocer lo que se está haciendo en India. Para entonces el germen del proyecto ya estaba, pero para mí a nivel personal fue decisivo ese viaje.

Pude ver en el terreno los proyectos que se están desarrollando y conocer a esas personas, lo cual es muy impactante, y pude empezar a lanzar nuestras ideas y a recibir la aportación de los demás.

2. ¿Cuáles son tus aportaciones o tu papel en el mismo?

Pilar: por mi parte, la aportación más relevante es a nivel educativo. La propuesta de un proyecto llamado “Historias de nuestro pueblo”, enmarcado en una de las acciones
del Bibliobús tiene como finalidad el fomento de la la lecto-escritura de todas las generaciones que habitan las aldeas sobre las que se desarrolla el proyecto Bibliobús.

Se trata de un proyecto en el que los ancianos y ancianas de cada aldea narran historias locales que son transcritas y grabadas por los habitantes de la localidad siendo ilustradas por las personas no alfabetizadas para, finalmente, llevarlas como producto editorial recogido en inglés, telugu y español. La colaboración de mis compañeras ha sido determinante para asentar este proyecto que se extiende a lo largo de un año para las aldeas seleccionadas. Por otra parte, la publicación de estas historias cuenta con la colaboración de la Universidad de Sevilla.

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Silvia: mi rol es impulsar y tejer redes colaborativas, planificar, coordinar las acciones y mantener relaciones instituciones. Pero me considero mediadora de un proyecto que va más allá de las acciones individuales. Catherine se ocupa de las tareas de proceso técnico, traducciones, relaciones con India y voluntariado, además de templar los
impulsos creativos de Pilar y mío. Begoña, junto con Catherine, atiende la labor de traducción al inglés de todo el material que elaboramos para India y también es la responsable de las redes sociales.

Nuestro Equipo es un microcosmos de personalidades diversas y complementarias, somos 4 ruedas necesarias y motoras para que el proyecto avance. Y dirección la marca la Providencia.

3. ¿Hacia dónde crees que va evolucionar?

Pilar: El bibliobús nació con un claro carácter cultural y, debido a la zona de escasa alfabetización que la FVF nos ha asignado, se ha convertido en proyecto educativo/cultural con actividades de alfabetización, fomento de la lectura y uso de nuevas tecnologías.

Silvia: Vicente siempre pensaba “a lo grande” y esta Visión nos hace aspirar a un “desarrollo bibliotecario” en el sur de India, emulando la labor de las Misiones Pedagógicas de la República con María Moliner.

Catherine: En la línea de lo que dice Silvia, yo me imagino un sistema bibliotecario funcionando en la región. En el que, de algún modo, se coordine el trabajo de bibliotecas físicas y de bibliotecas móviles. Para que todo el mundo pueda tener acceso a la lectura y a la cultura, sin importar el lugar donde viva. Y luego podemos superar los límites de la región, ¿por qué no? Es una utopía bibliotecaria, pero nosotras ya hemos experimentado muchos milagros.

4. ¿Tenéis en mente más actividades, ideas,etc… para incluir y ampliarlo? ¿hacia dónde te gustaría que se dirigiera?

Pilar: la idea es que el proyecto se expanda hacia otras localidades. Por otra parte, el buen resultado que se está obteniendo del proyecto “Historias de nuestro pueblo”, me
hace pensar en un nuevo proyecto en el que la alfabetización, la lecto-escritura y la música se integren hacia un producto final tal como grabación de un video-clip o corto
de Tolllywood (cine en telugu), siempre realizado por los habitantes de estas aldeas de principio a fin.

Silvia: este primer bibliobús, acorde a nuestra Visión, es un pilotaje que, una vez asegurado su buen funcionamiento, evaluación y ajustes necesarios, vamos a replicar
en otras aldeas dispersas hasta alcanzar una flota de bibliobuses.

5. ¿Qué es lo más positivo que destacarías?¿Y trabas que habéis encontrado? ¿Cómo se solucionaron?

Pilar: como positivo, la acogida que el proyecto ha tenido en Adoni, región asignada para el desarrollo del Bibliobús. Los bibliotecarios/as de las aldeas se muestran muy implicados en su propia formación, tanto en técnicas bibliotecarias, “Historias de
nuestro pueblo” así como en la aplicación de las actividades de fomento de la lectura que han aprendido en el período de formación.

En cuanto a las trabas, similares a las que sufrimos en España, la burocracia ha ralentizado algunas acciones, especialmente las relativas a la adquisición del vehículo, acondicionamiento del mismo así como la compra de los fondos que lleva. La solución pasa por tener un infinita paciencia y gestionar bien los tiempos de India.

Silvia: ¿Quién ayuda a quién? Recibimos siempre de India un aprendizaje extraordinario y continuo a nivel personal y profesional. Este proyecto permite
configurar un acercamiento hacia quiénes somos y la respuesta es Unidad.

Catherine: Para mí, aparte de poder transmitir adecuadamente nuestro proyecto a la Fundación para que ellos también creyeran en él, la principal dificultad ha sido
entendernos a la hora de ponernos a trabajar. Nosotras íbamos con nuestros métodos y nuestras prisas occidentales y en India tienen un modo de trabajar distinto, con otro
ritmo. Hemos tenido que aprender a adaptarnos a su forma y ellos han hecho todo lo posible por cumplir con los objetivos que se habían marcado. Al final es un aprendizaje mutuo, donde cada vez te comunicas y te entiendes mejor y se enriquece el trabajo y las relaciones personales en el equipo. Y lo que al principio era un escollo se convierte en lo más fructífero.

6.¿Cómo se consigue implantar en tan poco tiempo un proyecto como este?

Pilar: con mucha constancia, paciencia, esfuerzo, cooperación e infinitas ganas de trabajar, tanto desde España como en India.

Silvia: Y La Providencia en el Equipo, sin dudas. Gracias a ella, aparecen personas como tú que permite que el Bibliobús avance de forma extraordinaria.

Catherine: Me parece increíble comparar cómo empezamos y en el punto en el que se encuentra ahora todo. Creo que ha sido vital el trabajo y la fe de mis compañeras, la buena voluntad de todas las personas que nos han ayudado, y la Providencia, claro que sí.

Cualquier cosa que quieras comentar.

Silvia: “En el mundo hay muchas causas por las que luchar. Debemos elegir una como propia”. Vicente Ferrer.

Catherine: Yo siempre he pensado que se pueden hacer muchas cosas para mejorar el mundo. Cada uno desde donde le sea posible todo es igual de valioso. Hacer algo como
lo que hizo Vicente Ferrer es tremendo porque cambias la vida de miles de personas, pero con que cambies un poco la de tu vecino ya va bien. Solo hay que prestar atención a los demás y mantener la mente abierta.

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El proyecto que puso en marcha la Asociación Bibliobús Anantapur hace algo así como un año y medio consta de varias líneas de trabajo que han ido tomando formando y adaptándose a la realidad encontrada.

En muchas ocasiones, por no decir siempre, surge una idea inicial de trabajo que va moldeándose como el barro en el torno, sin llegar quizás a tomar una forma definitiva. El éxito de un proyecto depende de su capacidad de flexibilidad y de adaptación al entorno y a las personas a las que se dirige.

Así ha ocurrido con este proyecto, que está compuesto de las siguientes patas:

1. Bibliobús. Se ha comprado una furgoneta que se está acondicionando por dentro para que sea el bibliobús que recorra las 16 aldeas del proyecto. Seguramente también dé servicios a colegios que al enterarse de su próximo funcionamiento han solicitado poder hacer uso de él. Este acondicionamiento se está realizando por personas con diversidad funcional, que están dentro de otro proyecto de la Fundación Vicente Ferrer. Así que dos proyectos diferentes están generando sinergias y beneficiándose mutuamente.

2. Bibliotecas en las aldeas. Comenzaron participando 8 aldeas a las que se unieron posteriormente otras 8 que ya tienen también su biblioteca. Es una biblioteca modesta conformada por un armario con 300 títulos. No está mal si partimos de que estos pueblos están en la zona con mayor índice de analfabetismo de la India.

Desde el comienzo del proyecto tanto las coordinadoras como voluntarias han estado dando formación básica bibliotecaria a las personas seleccionadas en cada pueblo para desempeñar el puesto de trabajo y que de esta manera adquieran autonomía. Se ha enseñado el registro de libros y el sistema de clasificación, el tejuelado y la ordenación y el sistema de préstamo. También han recibido formación en técnicas de animación a la lectura y lo harán en nuevas tecnologías y en habilidades básicas de alfabetización.

3. Historias de nuestro pueblo. Le dedicamos un post específico a esta actividad colectiva y colaborativa que tiene como fin un proyecto editorial de un libro en telugu, inglés y castellano.

Un trabajo muy llevado a cabo y exitoso porque creo que es difícil la implantación de un proyecto que esté funcionando en tan poco tiempo y que además la comunidad lo sienta como suyo y se vuelque con él.

En este sentido, retomo las reflexiones rápidas que hacía en la entrada anterior sobre la importancia de la cultura y de la educación para el desarrollo de los pueblos.

Me decía el coordinador del bibliobús que su pueblo es muy pobre y que él lo que quiere para su aldea es dinero y no una biblioteca. Una afirmación que nos tiene que hacer y pensar en muchos sentidos y no sólo desde un punto de vista. Desde luego, que quién voy a ser yo a poner en duda que hay casas mal construidas, que hay hambre, que no hay trabajo, que a veces hay inundaciones y ya los pueblos pobres se vuelven aún más pobres, que no hay agua potable. Sin duda, cuestiones básicas para vivir una vida digna.

Sin embargo, la cultura considerada algo más secundario, es lo que permite abrir otros caminos, no deshumanizarnos, crear y construir mejor mundo si los políticos, el capitalismo, el consumismo, la colonización y el extractivismo no acaban con él al generar más injusticia social y desigualdad.

En algunos pueblos me ha gustado escuchar como algún joven decía que había tenido que dejar de estudiar a causa de una inundación en 2009 pero que tenía ganas de continuar sus estudios, seguramente sabedor de que le podría esperar un futuro mejor. También una bibliotecaria comentaba que ella había terminado los estudios después de haberse casado algo también muy relevante teniendo en cuenta el rol que les toca a las mujeres y el machismo existente que está muy naturalizado, más concretamente el tema de las castas.

Es posible que estas bibliotecas sean un trampolín para que otro tipo de recursos o proyectos lleguen a sus pueblos y tampoco pasa nada. Seguramente podrán convivir y desarrollarse juntos y ver la necesidad  tanto de unas como de otros.

Larga vida a las bibliotecas (Patti Smith)

Se me acaba el tiempo de estancia en India, me quedan tan sólo 10 días, que me temo que van a pasar volando y yo viendo que me estoy dejando en el tintero cosas que me gustaría compartir. Una que no querría pasar por alto, aunque la comparta a rasgos generales, es la de las bibliotecas.

No es que pueda decir que haya visitado muchas, para ser sinceras. La de Anantapur, los días que estuvimos allí.

Silvia y Pilar, de la Asociación Bibliobús Anantapur y dos de las coordinadoras, me contaron su trabajo de campo en diversas bibliotecas para conocer su idiosincrasia, configuración, concepto de la misma, etc. que les sirviera de apoyo a la puesta en marcha del proyecto en la región de Anantapur.

Mi propia visita, junto a Pilar, a la biblioteca de Anantapur es un ejemplo muy claro. Se trata de una biblioteca nueva, grande, financiada por la FVF. El edificio por fuera llama la atención con forma de libro abierto.

Nada más entrar, nos encontramos con una sala dedicada a la lectura de periódicos y llena de… sólo hombres que abandonan su lectura para fijar sin miramientos su vista en nosotras. ¿Qué hacen dos chicas y occidentales en la biblioteca? Ver la biblioteca. No parecen salir de su asombro y ha medida que avanzamos la bibliotecaria sentada en una mesa a la entrada se levanta y nos sigue.

Subimos arriba, para ver los libros y aquí la sorpresa es mayor si cabe, al menos para mí. Pilar ya sabía de esta situación.

Todas las estanterías, hasta arriba, hasta el techo, donde es imposible llegar, están llena de libros manoseados, usados hasta la saciedad. Casi parecía un lugar donde han ido a parar los libros que ya nadie quiere.

La segunda sorpresa es que los libros no tienen ningún tipo de tejuelo y en las estanterías no parece haber ninguna indicación de qué tipo de libros están colocados. ¿Cómo se colocan? ¿Cómo se encuentran? ¿Cómo se registran? ¿Se registran?

La tercera sorpresa es que si coges libros al azar son todos libros para exámenes, lo que allí se conoce como ‘competition books‘. Es decir, entienden (también lo comprobamos después por la insistencia o petición de comprar sobre todo este tipo de libros para la biblioteca) y usan la biblioteca para acceder a libros para estudiar exámenes para el acceso a un puesto gubernamental.

En ese mismo espacio había una sala de estudio, también llena de hombres, sólo una mujer, que también hicieron un descanso supongo para preguntarse qué demonios pintábamos allí. Al mismo tiempo, se había unido a la bibliotecaria de abajo otro hombre que nos acompañaba silenciosamente en nuestro menester. Todos estudiando para exámenes.

La última sala, era una sala con ordenadores, creo recordar que cerca de 20. Todos vacíos, todos apagados. Algunos teclados y sillas aún tenían el plástico protector (esto es bastante corriente a mi entender, para que no se estropee, ya que también he visto en una casa un reloj de pared colgado con el plástico y el colchón en que duermo mantenía todos los plásticos y cartones y envoltorios del momento de compra). Muy diferente de la situación que podríamos encontrar em cualquier biblioteca pública de España.

Y me vino a la cabeza el bibliotecario indio Ranganathan que estudiamos en la carrera. Ahí lo dejo.

A mí me da mucha pena y también rabia reducir el funcionamiento de una biblioteca a esto pero supongo que no podemos ser simplistas y hacer un análisis desde nuestra mirada occidental y de privilegio. En una zona pobre y con dificultades, con otra cultura y forma de entender y estar en la vida, posiblemente la prioridad sea conseguir un trabajo seguro en el gobierno y lo mejor pagado posible.

En cualquier caso, el proyecto bibliobús pretende que las bibliotecas en las aldeas y la biblioteca móvil sean algo más, unas herramientas que ayuden a entender las bibliotecas como organismos que ayudan a mejorar la vida personal y de una comunidad a través de la cultura y de la educación, muy necesarias para tener opinión crítica, ampliar miras y horizontes y tomar decisiones informadas, entre otras cuestiones.

La cultura no puede relegarse al último lugar, como algo prescindible. La cultura es necesaria para avanzar y tener mejores sociedades, mejor convivencia y más capacidad de relacionarnos con personas diferentes.

Para mí, un viaje no comienza el día que salgo, sino antes, con todos los preparativos previos. Lo cierto que este es un viaje especial porque nunca he viajado tan lejos, porque nunca he ido como voluntaria y me siento entre nerviosa y con miedo de no saber. Pero a comienzos de verano se presentó la oportunidad y fue una oportunidad que no quería perder, porque me pareció a priori un proyecto bonito, relacionado con la cultura, con las bibliotecas, con los libros que tanto amo. Y pensé: ¡tengo que hacerlo!

índiceUn parte que me gusta especialmente de los preparativos y a la que dedico mucho tiempo es la de lecturas relacionadas con el lugar de destino. En esta ocasión, modifiqué un poco el comienzo de mis lecturas. Opté por leer primero sobre temas de cooperación y voluntariado. Creo que el funcionamiento de la cooperación tiene que cambiar, y podría extenderme  mucho, y mi mayor miedo era (y sigue siendo un poco) ir a hacer voluntariado desde una mirada colonizadora, de persona blanca occidental que mira por encima del hombro y que tiene que “sacar de aprietos” a gente que no sabe lo que hace. Y yo no quería eso. Una lectura que me gustó y que es muy útil para desmontar el negocio de la cooperación y como tiene que evolucionar es Blanco bueno busca negro pobre: una crítica a los organismos de cooperación y a las ONGs. de Gustau Nerin con muchos años de experiencia en este ámbito.

Me interesa además una cooperación que tenga en cuenta el género, que incluya de forma real y práctica el feminismo en sus proyectos, más allá de la formalidad o de la obligación de incluir en una propuesta la palabra “género”. He leído varios artículos sobre ONGs que trabajan en esta línea y he aclarado un poco mis dudas. Sobre estos temas, también he dedicado algunos tés y cola-caos para conversar y debatir con mi amiga V. para conocer su opinión, ya que ella sí que ha realizado varios viajes de cooperación.

Me han resultado esclarecedores artículos e informes de la ONG Mugarik Gabe sobre trabajo en equipo no patriarcal y comunicación  con equidad de género. También aporta bastante al debate el post de Afroféminas Las ONGs y el falso humanitarismo. Y para no extenderme voy a enlazar a un artículo que escribí sobre despatricarlizar viajes con diversas recomendaciones.

Creo que era mi mayor preocupación. Acabar en un lugar por el mero hecho de ir, sin nada que aportar, sin la humildad suficiente para reconocer el valor de otras personas, de otras formas de sentir, de hacer. Occidente ya ha devastado, colonizado y robado suficiente, quizás no necesite ayudar a reconstruir lo que ha destrozado, sino dejar de invadir, de derrumbar, de acabar con recursos.

Estoy especialmente ilusionada con este proyecto porque se trata de uno relacionado con mi profesión, porque es un proyecto en el que se está dando trabajando a personas locales, se está comprando material y libros en ONGs locales y se está intentando tanto integrar a mujeres como a personas con discapacidad. Hay mucha gente valiosa y no es necesario que vayamos creyendo que nos necesitan para salvarse, que sin nosotras están perdidas.

índice.jpegA parte, del tema de la cooperación, ha andado entre mis manos la guía de la India de Lonely Planet, que no es libro más adecuado a mi entender para este tipo de viajes pero algunas orientaciones me ha dado.

Me ha entusiasmado y entristecido a partes iguales el libro La revolución de las agujas de Emilia Laura Arias, un libro que además de explicar la historia y la situación política, económica, social y cultural de la India recoge testimonios de mujeres maltratadas, repudiadas, violadas, pobres que cambiaron su vida gracias a una cooperativa de trabajo que se puso en marcha gracias a la colaboración de Isabel Martín, una misionera española que pasó casi toda su vida en Mombay ayudando a mujeres que sufrían (y sufren) las violencias de una sociedad muy machista y patriarcal.

La trenza de Laetitia Colombani es un libro que entrelaza la historia de tres mujeres en distintas partes del mundo. Tengo que reconocer que no me ha gustado mucho el estilo con el que esta escrito pero la historia de la mujer india me ha impactado.

Dicen de la India que es un lugar lleno de colores vivos y contrastes. La vista es seguramente el sentido por el que más vivimos las sensaciones y nos olvidamos del resto de sentidos. Y me ha venido a la cabeza el libro de Pier Paolo Pasolini, El olor de la India, un libro breve que relata su estancia en este país en los años 60, dándonos una idea de la idiosincrasia de sus gentes y los distintos lugares que visita.

amisa narrativa contem.La filósofa y escritora Chantal Maillard también dedicó numerosos escritos, diarios, ensayos y poemas  la India y están recogidos en el libro India.

Otro libro recomendable es El vagón de las mujeres de Anita Naïr del que también existe un película. Especialmente potente es el poemario El sol y sus flores de la escritora hindú-canadiense rupi kaur. Tengo en mente también a la ecofeminista Vandana Shiva y a la escritora y articulista Arundathy Roy pero voy a parar aquí.

Me dejo sin nombrar otros tantos que he leído me vienen a la cabeza pero me conozco. Empiezo a tirar del hilo y este post tiene que acabar antes de que empiece el viaje.

Los paréntesis casi siempre indican un paro, algo accesorio, una aclaración que intenta no cortar el discurso que estamos escribiendo.

En este caso concreto, para mí, el paréntesis resulta ser un parón, para nada accesorio, en mi devenir como bibliotecaria médica en un hospital. Durante el próximo mes, voy a cambiar el PubMed, el Uptodate, Internet, los OPACS, los proxies, los cursos, la formación a profesionales sanitarios, por las bibliotecas, los cuadernos de registro en papeles y los kardex, entre otras cosas, de bibliotecas de aldeas en la Región de Anantapur, en el sur de la India.

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Un mes dedicado al voluntariado, con un proyecto de la Asociación Bibliobús Anantapur que colaborar con la Fundación Vicente Ferrer en la India,  intentando aportar mi granito de arena si es posible, desde la humildad, la observación y la escucha.

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