Archivos de la categoría ‘Generales’

Ha sido un mes intenso y emocionante y estoy muy agradecida de la oportunidad que he tenido de pasar ocho días con Pilar y Silvia y de nuestras conversaciones.

Hasta ahora he hablado de este proyecto y voluntariado desde mis vivencias y me gustaría dar a las coordinadoras del proyecto y dejar un espacio en el blog para que podáis leer desde su propio punto de vista.

Así que les hago una breve entrevista a Silvia Puertas, Pilar Martínez Martínez y Catherine Molina.

img-20190126-wa0002

1. ¿Cómo surgió el proyecto y tu implicación en él?

Silvia: Pilar y yo siempre hemos estado fascinadas por India y ya conocíamos el norte del país. En el año 2015, viajamos hasta el sur de India seducidas por el paisaje natural de la región de Kerala y decidimos acercarnos a conocer la Fundación Vicente Ferrer (FVF) pues tengo apadrinada una niña. La sede de RDT (Rural Development Trust), denominación que tiene la Fundación en India, se encuentra en la ciudad de Anantapur (“la ciudad del infinitivo”, “donde ya no existe nada” es su significado en lengua telugu, idioma de esta zona) y nuestra estancia allí fue solo de 4 días pero la
revolución silenciosa” como Manuel Vicent, biógrafo de Vicente Ferrer, ha denominado el trabajo que junto a Anna Ferrer, la FVF ha desarrollado en esta zona de pobreza extrema durante los 50 años que en este 2019 celebran, tuvo en nosotras un impacto “infinito”. En el avión de regreso de este primer viaje a RDT, declaramos el firme propósito de volver, sí, pero asumiendo el compromiso de llevar un proyecto.

La “filosofía de la acción” define a la FVF, así que imbuidas en ella, sin más dilación, realizamos un vídeo divulgativo “Encuentro con el milagro” pues así calificamos nuestra propia experiencia allí. Compartí este video entre mis compañeros de la Biblioteca Provincial de Sevilla en la que trabajo y supuso que Catherine (voluntaria de la FVF) y bibliotecaria también en la Provincial se ofreciese a emprender, las tres juntas, un proyecto todavía por determinar.

Pilar, Catherine y yo comenzamos a colaborar con la FVF Andalucía inicialmente para recaudar fondos con destino a la construcción de una vivienda adaptada a personas con discapacidad, mediante la organización de un mercadillo solidario de libros. Tras el éxito de recaudación de este mercadillo, un día compartí con Catherine la siguiente reflexión: ¿qué podemos ofrecer a India nosotras como bibliotecarias? ¿y si nos unimos muchas bibliotecas con un mismo objetivo? Y la Providencia nos ofreció la respuesta. Ya con el primer borrador del Proyecto Bibliobús, la Biblioteca Pública Municipal de Montequinto (Dos Hermanas) decide colaborar con nosotras. Begoña, amiga de Catherine, se incorpora al Equipo Bibliobús que queda conformado por cuatro mujeres, tres bibliotecarias y una profesora de música. El quinto miembro del Equipo lo reconocimos más tarde, la Providencia.

En diciembre del año 2016, abordamos a Anna, en una conferencia en Sevilla,
entregándole el proyecto en mano. En la primavera del año 2017, nos comunican desde la central de la FVF Barcelona que el proyecto es aceptado. A partir de esta
fecha, se multiplica el trabajo colaborativo entre centros bibliotecarios pues conseguimos “subir al bibliobús” a todas las Bibliotecas Provinciales de Andalucía,
Bibliotecas Municipales de diversos municipios andaluces, además de institutos de enseñanza secundaria y la Asociación Andaluza de Bibliotecarios que apoyan el
Proyecto a través de la organización de mercadillos solidarios. Para ofrecer transparencia y canalizar los ingresos de las diversas bibliotecas de Andalucía, decidimos constituirnos en Asociación Bibliobús Anantapur. En el verano de 2017 comenzamos el Trabajo de Campo y fase preliminar pero ya con los primeros libros en
telugu.

Catherine: Aunque yo conocía la FVF, fue gracias a Silvia y a Pilar que pude acercarme de manera más profunda a su labor y a la filosofía de Vicente Ferrer. Me hice voluntaria aquí en Sevilla y en diciembre de 2016 fui a Anantapur en un viaje que organiza la Sede de la FVF de Andalucía, Extremadura, Ceuta y Melilla para socios y colaboradores que quieran conocer lo que se está haciendo en India. Para entonces el germen del proyecto ya estaba, pero para mí a nivel personal fue decisivo ese viaje.

Pude ver en el terreno los proyectos que se están desarrollando y conocer a esas personas, lo cual es muy impactante, y pude empezar a lanzar nuestras ideas y a recibir la aportación de los demás.

2. ¿Cuáles son tus aportaciones o tu papel en el mismo?

Pilar: por mi parte, la aportación más relevante es a nivel educativo. La propuesta de un proyecto llamado “Historias de nuestro pueblo”, enmarcado en una de las acciones
del Bibliobús tiene como finalidad el fomento de la la lecto-escritura de todas las generaciones que habitan las aldeas sobre las que se desarrolla el proyecto Bibliobús.

Se trata de un proyecto en el que los ancianos y ancianas de cada aldea narran historias locales que son transcritas y grabadas por los habitantes de la localidad siendo ilustradas por las personas no alfabetizadas para, finalmente, llevarlas como producto editorial recogido en inglés, telugu y español. La colaboración de mis compañeras ha sido determinante para asentar este proyecto que se extiende a lo largo de un año para las aldeas seleccionadas. Por otra parte, la publicación de estas historias cuenta con la colaboración de la Universidad de Sevilla.

img-20190126-wa0001

Silvia: mi rol es impulsar y tejer redes colaborativas, planificar, coordinar las acciones y mantener relaciones instituciones. Pero me considero mediadora de un proyecto que va más allá de las acciones individuales. Catherine se ocupa de las tareas de proceso técnico, traducciones, relaciones con India y voluntariado, además de templar los
impulsos creativos de Pilar y mío. Begoña, junto con Catherine, atiende la labor de traducción al inglés de todo el material que elaboramos para India y también es la responsable de las redes sociales.

Nuestro Equipo es un microcosmos de personalidades diversas y complementarias, somos 4 ruedas necesarias y motoras para que el proyecto avance. Y dirección la marca la Providencia.

3. ¿Hacia dónde crees que va evolucionar?

Pilar: El bibliobús nació con un claro carácter cultural y, debido a la zona de escasa alfabetización que la FVF nos ha asignado, se ha convertido en proyecto educativo/cultural con actividades de alfabetización, fomento de la lectura y uso de nuevas tecnologías.

Silvia: Vicente siempre pensaba “a lo grande” y esta Visión nos hace aspirar a un “desarrollo bibliotecario” en el sur de India, emulando la labor de las Misiones Pedagógicas de la República con María Moliner.

Catherine: En la línea de lo que dice Silvia, yo me imagino un sistema bibliotecario funcionando en la región. En el que, de algún modo, se coordine el trabajo de bibliotecas físicas y de bibliotecas móviles. Para que todo el mundo pueda tener acceso a la lectura y a la cultura, sin importar el lugar donde viva. Y luego podemos superar los límites de la región, ¿por qué no? Es una utopía bibliotecaria, pero nosotras ya hemos experimentado muchos milagros.

4. ¿Tenéis en mente más actividades, ideas,etc… para incluir y ampliarlo? ¿hacia dónde te gustaría que se dirigiera?

Pilar: la idea es que el proyecto se expanda hacia otras localidades. Por otra parte, el buen resultado que se está obteniendo del proyecto “Historias de nuestro pueblo”, me
hace pensar en un nuevo proyecto en el que la alfabetización, la lecto-escritura y la música se integren hacia un producto final tal como grabación de un video-clip o corto
de Tolllywood (cine en telugu), siempre realizado por los habitantes de estas aldeas de principio a fin.

Silvia: este primer bibliobús, acorde a nuestra Visión, es un pilotaje que, una vez asegurado su buen funcionamiento, evaluación y ajustes necesarios, vamos a replicar
en otras aldeas dispersas hasta alcanzar una flota de bibliobuses.

5. ¿Qué es lo más positivo que destacarías?¿Y trabas que habéis encontrado? ¿Cómo se solucionaron?

Pilar: como positivo, la acogida que el proyecto ha tenido en Adoni, región asignada para el desarrollo del Bibliobús. Los bibliotecarios/as de las aldeas se muestran muy implicados en su propia formación, tanto en técnicas bibliotecarias, “Historias de
nuestro pueblo” así como en la aplicación de las actividades de fomento de la lectura que han aprendido en el período de formación.

En cuanto a las trabas, similares a las que sufrimos en España, la burocracia ha ralentizado algunas acciones, especialmente las relativas a la adquisición del vehículo, acondicionamiento del mismo así como la compra de los fondos que lleva. La solución pasa por tener un infinita paciencia y gestionar bien los tiempos de India.

Silvia: ¿Quién ayuda a quién? Recibimos siempre de India un aprendizaje extraordinario y continuo a nivel personal y profesional. Este proyecto permite
configurar un acercamiento hacia quiénes somos y la respuesta es Unidad.

Catherine: Para mí, aparte de poder transmitir adecuadamente nuestro proyecto a la Fundación para que ellos también creyeran en él, la principal dificultad ha sido
entendernos a la hora de ponernos a trabajar. Nosotras íbamos con nuestros métodos y nuestras prisas occidentales y en India tienen un modo de trabajar distinto, con otro
ritmo. Hemos tenido que aprender a adaptarnos a su forma y ellos han hecho todo lo posible por cumplir con los objetivos que se habían marcado. Al final es un aprendizaje mutuo, donde cada vez te comunicas y te entiendes mejor y se enriquece el trabajo y las relaciones personales en el equipo. Y lo que al principio era un escollo se convierte en lo más fructífero.

6.¿Cómo se consigue implantar en tan poco tiempo un proyecto como este?

Pilar: con mucha constancia, paciencia, esfuerzo, cooperación e infinitas ganas de trabajar, tanto desde España como en India.

Silvia: Y La Providencia en el Equipo, sin dudas. Gracias a ella, aparecen personas como tú que permite que el Bibliobús avance de forma extraordinaria.

Catherine: Me parece increíble comparar cómo empezamos y en el punto en el que se encuentra ahora todo. Creo que ha sido vital el trabajo y la fe de mis compañeras, la buena voluntad de todas las personas que nos han ayudado, y la Providencia, claro que sí.

Cualquier cosa que quieras comentar.

Silvia: “En el mundo hay muchas causas por las que luchar. Debemos elegir una como propia”. Vicente Ferrer.

Catherine: Yo siempre he pensado que se pueden hacer muchas cosas para mejorar el mundo. Cada uno desde donde le sea posible todo es igual de valioso. Hacer algo como
lo que hizo Vicente Ferrer es tremendo porque cambias la vida de miles de personas, pero con que cambies un poco la de tu vecino ya va bien. Solo hay que prestar atención a los demás y mantener la mente abierta.

img-20190126-wa0000

El proyecto que puso en marcha la Asociación Bibliobús Anantapur hace algo así como un año y medio consta de varias líneas de trabajo que han ido tomando formando y adaptándose a la realidad encontrada.

En muchas ocasiones, por no decir siempre, surge una idea inicial de trabajo que va moldeándose como el barro en el torno, sin llegar quizás a tomar una forma definitiva. El éxito de un proyecto depende de su capacidad de flexibilidad y de adaptación al entorno y a las personas a las que se dirige.

Así ha ocurrido con este proyecto, que está compuesto de las siguientes patas:

1. Bibliobús. Se ha comprado una furgoneta que se está acondicionando por dentro para que sea el bibliobús que recorra las 16 aldeas del proyecto. Seguramente también dé servicios a colegios que al enterarse de su próximo funcionamiento han solicitado poder hacer uso de él. Este acondicionamiento se está realizando por personas con diversidad funcional, que están dentro de otro proyecto de la Fundación Vicente Ferrer. Así que dos proyectos diferentes están generando sinergias y beneficiándose mutuamente.

2. Bibliotecas en las aldeas. Comenzaron participando 8 aldeas a las que se unieron posteriormente otras 8 que ya tienen también su biblioteca. Es una biblioteca modesta conformada por un armario con 300 títulos. No está mal si partimos de que estos pueblos están en la zona con mayor índice de analfabetismo de la India.

Desde el comienzo del proyecto tanto las coordinadoras como voluntarias han estado dando formación básica bibliotecaria a las personas seleccionadas en cada pueblo para desempeñar el puesto de trabajo y que de esta manera adquieran autonomía. Se ha enseñado el registro de libros y el sistema de clasificación, el tejuelado y la ordenación y el sistema de préstamo. También han recibido formación en técnicas de animación a la lectura y lo harán en nuevas tecnologías y en habilidades básicas de alfabetización.

3. Historias de nuestro pueblo. Le dedicamos un post específico a esta actividad colectiva y colaborativa que tiene como fin un proyecto editorial de un libro en telugu, inglés y castellano.

Un trabajo muy llevado a cabo y exitoso porque creo que es difícil la implantación de un proyecto que esté funcionando en tan poco tiempo y que además la comunidad lo sienta como suyo y se vuelque con él.

En este sentido, retomo las reflexiones rápidas que hacía en la entrada anterior sobre la importancia de la cultura y de la educación para el desarrollo de los pueblos.

Me decía el coordinador del bibliobús que su pueblo es muy pobre y que él lo que quiere para su aldea es dinero y no una biblioteca. Una afirmación que nos tiene que hacer y pensar en muchos sentidos y no sólo desde un punto de vista. Desde luego, que quién voy a ser yo a poner en duda que hay casas mal construidas, que hay hambre, que no hay trabajo, que a veces hay inundaciones y ya los pueblos pobres se vuelven aún más pobres, que no hay agua potable. Sin duda, cuestiones básicas para vivir una vida digna.

Sin embargo, la cultura considerada algo más secundario, es lo que permite abrir otros caminos, no deshumanizarnos, crear y construir mejor mundo si los políticos, el capitalismo, el consumismo, la colonización y el extractivismo no acaban con él al generar más injusticia social y desigualdad.

En algunos pueblos me ha gustado escuchar como algún joven decía que había tenido que dejar de estudiar a causa de una inundación en 2009 pero que tenía ganas de continuar sus estudios, seguramente sabedor de que le podría esperar un futuro mejor. También una bibliotecaria comentaba que ella había terminado los estudios después de haberse casado algo también muy relevante teniendo en cuenta el rol que les toca a las mujeres y el machismo existente que está muy naturalizado, más concretamente el tema de las castas.

Es posible que estas bibliotecas sean un trampolín para que otro tipo de recursos o proyectos lleguen a sus pueblos y tampoco pasa nada. Seguramente podrán convivir y desarrollarse juntos y ver la necesidad  tanto de unas como de otros.

Larga vida a las bibliotecas (Patti Smith)

Se me acaba el tiempo de estancia en India, me quedan tan sólo 10 días, que me temo que van a pasar volando y yo viendo que me estoy dejando en el tintero cosas que me gustaría compartir. Una que no querría pasar por alto, aunque la comparta a rasgos generales, es la de las bibliotecas.

No es que pueda decir que haya visitado muchas, para ser sinceras. La de Anantapur, los días que estuvimos allí.

Silvia y Pilar, de la Asociación Bibliobús Anantapur y dos de las coordinadoras, me contaron su trabajo de campo en diversas bibliotecas para conocer su idiosincrasia, configuración, concepto de la misma, etc. que les sirviera de apoyo a la puesta en marcha del proyecto en la región de Anantapur.

Mi propia visita, junto a Pilar, a la biblioteca de Anantapur es un ejemplo muy claro. Se trata de una biblioteca nueva, grande, financiada por la FVF. El edificio por fuera llama la atención con forma de libro abierto.

Nada más entrar, nos encontramos con una sala dedicada a la lectura de periódicos y llena de… sólo hombres que abandonan su lectura para fijar sin miramientos su vista en nosotras. ¿Qué hacen dos chicas y occidentales en la biblioteca? Ver la biblioteca. No parecen salir de su asombro y ha medida que avanzamos la bibliotecaria sentada en una mesa a la entrada se levanta y nos sigue.

Subimos arriba, para ver los libros y aquí la sorpresa es mayor si cabe, al menos para mí. Pilar ya sabía de esta situación.

Todas las estanterías, hasta arriba, hasta el techo, donde es imposible llegar, están llena de libros manoseados, usados hasta la saciedad. Casi parecía un lugar donde han ido a parar los libros que ya nadie quiere.

La segunda sorpresa es que los libros no tienen ningún tipo de tejuelo y en las estanterías no parece haber ninguna indicación de qué tipo de libros están colocados. ¿Cómo se colocan? ¿Cómo se encuentran? ¿Cómo se registran? ¿Se registran?

La tercera sorpresa es que si coges libros al azar son todos libros para exámenes, lo que allí se conoce como ‘competition books‘. Es decir, entienden (también lo comprobamos después por la insistencia o petición de comprar sobre todo este tipo de libros para la biblioteca) y usan la biblioteca para acceder a libros para estudiar exámenes para el acceso a un puesto gubernamental.

En ese mismo espacio había una sala de estudio, también llena de hombres, sólo una mujer, que también hicieron un descanso supongo para preguntarse qué demonios pintábamos allí. Al mismo tiempo, se había unido a la bibliotecaria de abajo otro hombre que nos acompañaba silenciosamente en nuestro menester. Todos estudiando para exámenes.

La última sala, era una sala con ordenadores, creo recordar que cerca de 20. Todos vacíos, todos apagados. Algunos teclados y sillas aún tenían el plástico protector (esto es bastante corriente a mi entender, para que no se estropee, ya que también he visto en una casa un reloj de pared colgado con el plástico y el colchón en que duermo mantenía todos los plásticos y cartones y envoltorios del momento de compra). Muy diferente de la situación que podríamos encontrar em cualquier biblioteca pública de España.

Y me vino a la cabeza el bibliotecario indio Ranganathan que estudiamos en la carrera. Ahí lo dejo.

A mí me da mucha pena y también rabia reducir el funcionamiento de una biblioteca a esto pero supongo que no podemos ser simplistas y hacer un análisis desde nuestra mirada occidental y de privilegio. En una zona pobre y con dificultades, con otra cultura y forma de entender y estar en la vida, posiblemente la prioridad sea conseguir un trabajo seguro en el gobierno y lo mejor pagado posible.

En cualquier caso, el proyecto bibliobús pretende que las bibliotecas en las aldeas y la biblioteca móvil sean algo más, unas herramientas que ayuden a entender las bibliotecas como organismos que ayudan a mejorar la vida personal y de una comunidad a través de la cultura y de la educación, muy necesarias para tener opinión crítica, ampliar miras y horizontes y tomar decisiones informadas, entre otras cuestiones.

La cultura no puede relegarse al último lugar, como algo prescindible. La cultura es necesaria para avanzar y tener mejores sociedades, mejor convivencia y más capacidad de relacionarnos con personas diferentes.

Esta tarde en Andalucía habrá manifestaciones convocadas por el movimiento feminista bajo el lema “Ni un paso atrás” para decisiones políticas. El objetivo es reivindicar los derechos de las mujeres y evitar la marcha atrás de los mismos tras la entrada de Vox en política. Estas manifestaciones serán apoyadas por otras tantas ciudades de España y algunas en el extranjero, como en Argentina.

Seguiré lo que suceda desde Adoni, día festivo en el calendario. Hoy se celebra el Pongal una festividad famosa en el sur de India. Dura cuatro días y coincide con el viaje del sol hacia el norte. Se celebra para agradecer las cosechas y “abrir las puertas a nuevas oportunidades” y que me lleva a pensar también en la lucha de las mujeres indias por la igualdad.

Las movilizaciones de las mujeres en distintos lugares de la India también han sido numerosas. Desde el grupo de mujeres que intenta sabotear las bodas infantiles concertadas, hasta los movimientos que han reivindicado que las mujeres puedan entrar a los templos a pesar de tener la regla.

Segun la Fundación Vicente Ferrer, el 80 % de los matrimonios en la India son concertados y aunque la legislación prohíbe la dote desde 1961, sigue funcionando. También sigue vigente el abandono social que sufren las mujeres viudas, los maltratos, violaciones (muchas veces se les obliga a casarse con su violador), abusos sexuales, económicos o de cualquier tipo que sufren las mujeres independiente de su clase social o la casta a la que pertenecen (siguen teniéndose en cuenta en la sociedad a pesar de su prohibición).

En mi estancia aquí, he visto por ejemplo que las mujeres siguen estando separadas de los hombres. En un pueblo donde se había instalado una carpa para la actividad que íbamos a realizar, todos los hombres estaban sentados dentro de ella y las mujeres fuera. En todos los pueblos que hemos visitado, salvo uno, las mujeres siempre estaban colocadas en la parte de atrás y casi nunca tomaban la palabra.

En general, por lo que hemos visto, las bibliotecarias son mas cuidadosas con el trabajo y a algunas de ellas se les ve con capacidad de liderazago. Esperemos que el por el hecho de ser mujeres y vivir en el ambito rural no se le cierren las oportunidades y derechos que les corresponde como seres humanos ni se les reste valor a su trabajo, aqui ni en ningún lugar del mundo.

Tambien nos llevaron a la entrega de bicicletas para niños y niñas que servirán para evitar que recorran a pie los numerosos kilometros que les separan de la escuela y prevenir el abandono temprano de los estudios. En el caso de las niñas, esas bicicletas además aumentan su seguridad ya que muchas son violadas de camino al colegio.

Solo queda decir: Ni un paso atrás en ningún lugar del mundo. Cosechemos libertad para las mujeres.

ALGUNOS ART’ÍCULOS
Las mujeres que nunca llamaron a sus maridos por su nombre
Las destrozabodas
Las primeras mujeres en entrar a un templo en la India
Primer periódico editado y escrito sólo por mujeres
Una bicicleta, un pasaporte para que las niñas sigan estudiando

Un día cualquiera de enero

Publicado: 14 de enero de 2019 en Cultura, Documentación, Generales
Etiquetas:, , ,

Hoy es domingo, el día de descanso de la semana laboral así que aprovecho para escribir con más calma y confiando en que la wifi me deje hacerlo sin estrés.

Me levanto a las 5.30 o 6 de la mañana. Es la única hora a la que puedo descargar relativamente rápido la app educativa para las tablets que llevará el bibliobús y las que tendrán las bibliotecas de aldea.

A veces, me despierto con la alarma del móvil, otras veces, me despiertan las bocinas de los rickshaws, camiones, bicicletas o motos que anuncian que ya ha entrado en funcionamiento la ciudad. Alguna vez también me despiertan los ladridos de un grupo de perros que no se qué probleman tienen todas las mañanas a la misma hora.

Sobre las 8 ya es imposible continuar descargando nada de Internet, así que dejo las tablets y me visto y preparo el desayuno. Me ducho por las noches porque vuelvo llena de polvo y porque, aunque no soy alérgica, tal cantidad sí me la producido una reacción fuerte aquí. Varias noches no he dormido porque no podía respirar ni tragar.

Suelo tomar leche con Cola-cao (que he traído de España), unas tostadas y un plátano. Reconozco que hay días que echo enormemente de menos el bizcocho de zanahoria que hace mi padre o las ricas magdalenas artesanas que compro de vez en cuando en una panadería de Humanes. Normalmente, también a media mañana en el pueblo en el que nos encontramos me ofrecen un té con leche de búfala. Ya me he acostumbrado a lo dulce, muy dulce, que sabe esta bebida, es casi como estar tomando azúcar pura.

Antes de irme, he cogido la rutina de asomarme al porche a ver si está la mamá cerda con sus cerditos. Es una familia que viene a buscar comida y a dormir en el terreno que hay al lado de la casa. Cada casa tiene un espacio de tierra que se utiliza como basurero. Es decir, yo me ocupo en echar la basura que genero en una bolsa y es posible que cuando vienen a limpiar la casa, si bajara al terreno encontraría mi basura ahí esparcida, Es habitual hacer esto.

Todos los días visitamos dos aldeas. A las 9.30 me viene a recoger un conductor en un 4×4 y de camino recogemos al ‘team leader’ y otras personas que suelen acompañarme y traducirme del inglés al telugu y viceversa.

En la aldea, nos encontramos con la bibliotecaria que nos muestra el trabajo realizado en la biblioteca (ya dedicaré un post a las bibliotecas en la India). Yo tomo nota de lo que está bien y de lo que se puede mejorar e intento preguntarle para que me dé su opinion o me haga sugerencias o propuestas. Cuesta muchísimo que respondan a preguntas abiertas, que se expresen, se quedan bloqueados y no saben qué contestar.

Normalmente, me dicen que están felices, así que pienso que están de alguno modo ‘adiestradas’ para decir eso. La enseñanza es una enseñanza muy a la vieja usanza, con pocas motivaciones y poco pensamiento creativo y crítico.

Aparte de la bibliotecaria siempre suele venir al encuentro algún maestro del pueblo o muchos niños y niñas que miran expectantes. En cuanto la primera se atreve a saludar o a preguntarme el nombre o darme la mano, ya hay una avalancha de manitas pequeñas y dientes blancos sonrientes alrededor de mí. Me tengo que armar de paciencia para hacerme fotos en grupo, fotos individuales, selfies y saludarles dos, tres y hasta cuatro veces.

Esta semana, hemos estado comiendo en el segundo de los pueblos que hemos visitado. La madre del bibliotecario o bibliotecaria nos prepara comida y comemos o bien en el suelo de la biblioteca o bien en la casa de su familia. Cuando hay sillas, me sientan a mí en una y ellos se ponen a comer en el suelo. Nos ha pasado en varias ocasiones. Yo me siento incómoda, no sé cómo reaccionar ante estas situaciones. Evidemente lo hacen para que estemos más cómodas pero a mí me da igual comer en el suelo. Me ha costado algo más aprender a comer sin cubiertos, y solo con una mano, la derecha ya que no utilizan la izquierda por considerarla impura.

Cuando terminamos la comida, me traen de vuelta a Adoni, el ‘field office’ en el que estoy viviendo este mes. Aprovecho las tardes para preparar si es necesario lo que necesito para el día siguiente o algunas de las formaciones que tengo que dar. Si me sobra tiempo escribo en el diario y en el blog y alguna entrada en la pagina del bibliobús para dar difusion al proyecto. Tambien si alguien ha tenido a bien acordarse de mi ;-p respondo los Whatsapp. Ahora que llevo dos días resfriada, dolor de cabeza y mal cuerpo me apetece más hablar en castellano y tener mimos.

No suelo cenar porque vengo con la barriga muy llena de la comida. Basha, una de las personas que me acompañan dice que como poco (que quizas si lo comparo con la cantidad de arroz que comen ellos puede que sea cierto) pero yo veo que cualquier día voy a reventar. Suelo comer dos chapatis con algo de arroz o verduras y dos bananas. Son muy amables porque me preparan la comida sin picante. Ya la hemos comido en algún restaurante porque no había alternativa y un cantidad pequeña la puedo soportar, más no.

Estoy leyendo menos de lo que pensaba. Finalmente me traje Diario rural de Susan Fenimore. He avanzado poco, sólo llevo unas cien paginas. Ayer decidí empezar Prostitutes Narratives, en inglés. Ha sido un acto reflejo al comprobar que me cuesta entender el inglés que hablan en India. Tiene palabras diferentes, tanto a la hora de escribir como de pronunciar y además tienen un acento muy cerrado. Para que os hagáis una idea 3 es ‘Tri’ (así se escribe y se pronuncia) y me esta creando inseguridad a la hora de comunicarme con ellos. Que entendernos nos entendemos finalmente porque aquí sigo pero me agobia un poco.

Me acuesto pronto, por eso de que tengo que madrugar por lo que aquí termina esta entrada de un día cualquiera de este mes de enero de 2019. Un mes especial.